domingo, enero 15, 2006

SPUTNIK Todo un misterio
Por: Marcos Ant. Benítez


Si hiciésemos una encuesta a pie de calle, a la pregunta de quién, o quienes fueron los primeros en llegar a la Luna, la respuesta que obtendríamos sin lugar a dudas sería la de los americanos. Y que sepamos, hasta la fecha los únicos. Si la pregunta fuese la de quién o quienes pusieron al primer hombre en órbita alrededor de La Tierra, la respuesta, lógicamente sería la de los rusos. Ambas respuesta en principio serían las correctas. También fueron los rusos los primeros en colocar un satélite en órbita alrededor de la Tierra. En concreto los Sputnik I y II.

Aún no había finalizado la Segunda Guerra Mundial cuando ya una tercera guerra se encendía entre dos de las grandes potencias del mundo. Rusia y Estados Unidos. Ambas se embarcaron en una silenciosa contienda por el poder absoluto y el liderazgo pleno sobre el resto de naciones del mundo.

De sobra y por todos es sabido que toda guerra hace evolucionar a cada una de las partes integrantes. La necesidad de superar al contrario hace que cada uno agudice su ingenio y se esmere así para superar al contrario. Y fue precisamente esta circunstancia la que hizo que ambas naciones se emprendiesen en la conquista del Espacio. En la Carrera Espacial.

Conforme se iban viviendo los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, las dos grandes potencias que lideraban las tropas aliadas eran plenamente conscientes que al finalizar la contienda un interesante botín de guerra les estaba aguardando. Era evidente para los Aliados que los ejércitos del Hitler habían dado pasos verdaderamente agigantados en lo que a tecnología se refiere. Ambos gobiernos que, aunque aliados en esos momentos, sabían que tenían que hacerse cada uno de ellos para sí, con los grandes secretos de guerra del gobierno Nazi. Tanto rusos como americanos, sabían que quienes se hiciesen con tan codiciado botín tendría en sus manos cambiar el rumbo de su nación para el futuro. Tanto inmediato como a largo plazo. Quiero pensar que en aquellos últimos días horribles de guerra ambas naciones no eran en ningún momento conscientes que la tecnología alemana tan codiciada, les iba a llevar a conquistar los futuros viajes espaciales. Porque efectivamente, quienes realmente fueron los artífices de la Carrera Espacial no fueron otros que los alemanes. Los padres de las V1 y V2. Ya que en el desarrollo de tan mortíferas armas se dio comienzo a la tecnología capaz de poner, primero satélites en órbita. Más tarde, llegaron los viajes tripulados.

El final de la guerra era cuestión de días. Las tropas Nazis, aquellas que aún osaban en enfrentarse al poderoso ejército aliado se batían en retirada hacia la Capital de una Alemania en ruinas y cenizas. El resto, sencillamente habían desaparecido. En el avance Aliado hacia Berlín, en la localidad de Niedersachswerfen, las tropas norteamericanas dieron con unos túneles en los que se habían condicionado las fábricas de las temibles V2. aquello se les antojaba a los americanos como un gran botín de guerra que para gran contrariedad de ellos no podían tocar. Aquella zona en la que se encontraba, según el acuerdo de Yalta de febrero de 1945 pertenecía a los rusos. Aquel acuerdo le otorgaba a Stalin un 80 por ciento de la industria alemana. a pesar de ello, y aunque los americanos nada tocaron de las instalaciones, se hicieron con un total de cien unidades de las V2 y un importante número de documentos secretos.

Es precisamente al estudio de tales documentos, cuando el resto del mundo empieza a ser consciente del gran poderío tecnológico de los Nazis. Entre otros, aquella documentación revelaba la existencia del proyecto A-9/A-10. un proyectil teledirigido que fácilmente podría haber alcanzado la ciudad de Nueva Cork a más de 4.000 kilómetros de distancia de la Alemania Nazi. No llegó a ser fabricado por los alemanes pero el proyecto era totalmente factible. Los documentos caídos en manos rusas también revelaban que los alemanes perfectamente podrían, de haber contado con los materiales adecuados, colocar satélites en órbita o, haber construido aeronaves capaces de haber alcanzado un techo de cinco mil kilómetros de altitud y hacer órbitas alrededor del planeta a velocidades de hasta 26.000 kilómetros hora.

Tanto Rusos como Americanos fueron averiguando semanas después de dar por finalizada la guerra, los nombres de los científicos que estuvieron trabajando para el gobierno Nazi. Se puede decir que tanto unos como otros comenzaron una cacería en toda regla. Poder contar con el servicio de tales científicos era una ventaja para aquel que lo consiguiese.

Werner von Braum y muchos de sus colaboradores marchaban para los Estados Unidos. Pero no fueron pocos los que viajaron a tierras soviéticas. Es el caso de Helmut Göttrup que se había especializado desde principios de la guerra en cohetes de largo alcance.

Cinco años más tarde de terminar la contienda, 1950, la Unión Soviética disponía de un cohete de largo alcance y de satélites. El ponerlo en órbita era cuestión de tiempo. Los rusos fueron efectivamente los primeros en colocar un ingenio en órbita. Pero fueron los alemanes quienes realmente lo desarrollaron.


* Más datos en: ENIGMAS HISTÓRICOS AL DESCUBIERTO. De César Vidal Planeta.

4 Comments:

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3:37 p. m.  

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