domingo, abril 23, 2006


De lo extraño a lo inimaginable
Por: Marcos Ant. Benítez

Para quienes pululan por estos recónditos sitios de Internet está claro lo que buscan: Misterios y Fenómenos insólitos. Pero no vamos a tratar en este trabajo, ese tipo de fenómenos al que más o menos estamos acostumbrados como suelen ser las psicofonías, las psicoimágenes, las casas encantadas… No, nada de eso. Y lo cierto es que tampoco nos vamos a meter en muchas profundidades de analizar los casos, debatirlos. No, tampoco…

…Sencillamente lo que vamos a hacer es deleitarnos con una pequeña pero jugosa selección de hechos reales, contrastados, y que rallan lo increíble y lo sorprendente. Como se suele decir, hechos tan extraordinarios que en ocasiones superan a la realidad…

Empecemos con un primer caso que a nosotros, que nos gusta esto de los ovnis nos va a sonar en cierta manera:

Algo extraño estaba ocurriendo en Guatemala. Extraños objetos, similares entre ellos, estaban cayendo desde el cielo. Y lo hicieron en diferentes localidades del país. El último de ellos, un objeto de unos 60 centímetros de diámetro con cuerpo recubierto de aluminio y en forma de cono, era recogido en la colonia de Ciudad de Plata de la capital guatemalteca. El resto, hasta un total de cuatro objetos más, se recogían al este y al sur del país en fechas de abril de 2003. como podemos suponer, la alarma se hacía entre la población con cierta lógica. ¿Qué era aquello? ¿De dónde procedían aquellos extraños objetos?

La noticia ciertamente se las trae. Y daría para mucho juego para aquellos que sin escrúpulos alguno verían en ella la oportunidad de ver sus nombres a pié de sensacionalistas titulares. Pero… la procedencia de estos extraños artefactos llovidos del cielo tenía su explicación. Verdaderamente tan inusual como lógica.

Se llamaba Beppo SAX. Un satélite italiano que después de haber cometido su misión, y tras sus años de servicio fue desactivado y su entrada en atmósfera, quizás un tanto incontrolada o fuera de cálculo, provocó que algunos de sus restos cayesen sobre zonas habitadas.

En esta ocasión hubo suerte y no hubo que lamentar víctimas ni pérdidas materiales. Pero si hubo un caso similar, y del que muchos tenemos gratos recuerdos, en que hubo que lamentar que un niño de nueve años resultase herido en un pie.

Los hechos, se daban en Yanghe, un pueblo de la provincia de Shanxi. Se trataba de una pieza que perteneció al módulo de lanzamiento del cohete Larga Marcha IV que, incomprensiblemente para los técnicos de la agencia espacial china, y junto a otras 19 piezas había caído en zona habitada. El pequeño se sabe que se recuperó en poco tiempo pero el susto, evidentemente, tardaría algo más de tiempo en desaparecer.

Y de lo que cae del cielo y es encontrado…
a lo que del cielo cae y desaparece.

Los hechos se dieron también en abril de 2003 al norte de Argentina. Y a aquel policía al que le tocó hacerse cargo de la denuncia, no salía de su asombro cuando Víctor Hugo Conradi le decía el motivo de su denuncia: la desaparición de un meteorito. Y además no de cualquier meteorito, no.

La pieza en cuestión había sido robada del jardín de D. Víctor Hugo. Su nombre, aunque no oficial era Tañigo II y era una pieza que, junto a otras, había caído en una zona que casualmente se llamaba Campo del Cielo. Y como digo, no se trataba de cualquier meteorito. Éste, pesaba nada más y nada menos que unas seis toneladas.

A la fecha y que se sepa, Tañigo II no ha aparecido. Pero es obvio que los hábiles cacos iban a por todas. En el lugar del robo se encontraron huellas de todo un despliegue de medios tanto para el transporte de la roca sideral, cómo, para la huida de estos. A saber, los artífices del golpe utilizaron un camión, dos vehículos y una motocicleta. Sabían o que buscaban y pretendieron además, que el robo pasara el máximo de tiempo posible desapercibido. De ahí, que en el lugar del meteorito origina dejasen una réplica del mismo. Fue la esposa del señor Hugo la que se dio cuenta que la imitación era más brillante y de superficie más lisa que la roca extraterrestre… ¿Quién o quienes hacen un despliega así por un meteorito?

Y no todo lo que del cielo llega es paz y gloria, no…

Cosas extrañas e inusuales estamos viendo… lluvia de restos de cohete, meteoritos que desaparecen por obra de los amigo de lo ajeno… y por si fuera poco, roca lunar que después de casi cuatro mil años sin molestar a nadie, la traen a la Tierra y menuda zapatiesta que se monta. Y si no, fijaos en el siguiente suceso:

El presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, dona al por entonces Presidente hondureño Oswaldo López Orellano, diferentes piedras lunares traídas a la Tierra por las tripulaciones de los Apolo XI y XVII. Uno de los lotes se encuentra depositado en el Instituto Hondureño de Antropología. Pero el lote de la discordia, como el anterior caso del meteorito, fue robado.

Años después, un empresario norteamericano llamado Alan Rose, intenta vender la pequeña pieza selenita de unos 12 milímetros de larga y 1,142 gramos de peso, a los agentes del Servicio de Aduanas quienes le confiscan la pieza. El Sr. Rose aseguraba que aquella pieza era de su legítima propiedad. Que por ella había pagado la nada despreciable suma de 50.000 dólares a un General hondureño retirado. Para respaldar su defensa presentaba incluso un documento redactado en español firmado.

El conflicto por tanto era disputa de tres partes. El Sr. Rose, el Servicio de Aduanas y, lógicamente, el Gobierno hondureño como verdaderos propietarios de la pieza ya que ésta, fue donada por el Gobierno estadounidense.
Contra los presuntos ladrones la fiscalía hondureña tenía proceso abierto y por tanto, el pequeño fragmento lunar se hacía pieza imprescindible como prueba del delito. Pero, el Servicio de Aduanas decidió dejarla bajo la custodia del Alan Rose hasta que todo quedase resuelto.

Hoy el misterio continúa para la pequeña roca ya que en la actualidad, se desconoce su paradero. Es evidente pues, que lo que cae del cielo más que paz y gloria como vemos, puede traernos más de un disgusto.

El siguiente suceso, podríamos decir más relacionado con la ufología si se me permite, nos lleva hasta el condado de Wise, a la población de Aurora. Y fue digno de portada del Diario El Dallas Morning News del 19 de abril de 1897 (como podemos ver abril suele ser mes de extrañezas…), y su titular rezaba así: “En Aurora se ha estrellado una nave aérea”

AURORA, Condado de Wise, 17 de abril. Hacia las seis de la mañana, los madrugadores de Aurora quedaron asombrados por la súbita aparición de la aeronave que navegaba por el cielo de la región (al parecer, tenía forma cilíndrica y alargada, y despedía destellos luminosos)…

Pasó directamente por la plaza central y, cuando alcanzaba la parte norte de la ciudad, tropezó con la torre del molino de viento del juez Proctor y voló en mil pedazos tras una explosión terrible, esparciendo restos en varias hectáreas de terreno, dañando el molino y el depósito de agua, así como destruyendo en jardín del juez.

Se supone que el piloto estaba sólo a bordo de la aeronave y, aunque sus restos están espantosamente desfigurados, se han encontrado los suficientes de ellos como para afirmar que no se trataba de un habitante de nuestro mundo.

Mr. T. J. Weems, el oficial del Servicio de Transmisiones del Ejército de los Estados Unidos estacionado en este lugar, es un astrónomo autorizado, y afirma que, en su opinión, el piloto era nativo del planeta Marte…

Los papeles encontrados están escritos en jeroglíficos desconocidos. Esta nave aérea está demasiado destruida como para que se pueda sacar una conclusión cualquiera sobre su construcción y su energía motriz (un examen determinado de algunos fragmentos, realizado en su día, indicaba que “tres de las muestras tienen propiedades y contenidos comunes de metales de esta zona, pero una de ellas requiere más investigación”)…

La ciudad está llena de gente que viene a contemplar los restos y a recoger algunos especimenes de metal extraño entre los escombros. El entierro del piloto (fue preciso embalsamar el cadáver) tendrá lugar mañana mediodía.

Hasta aquí (en negrita), lo publicado en la fecha indicada por el Dallas Morning News. La noticia como podemos ver no tiene desperdicio alguno…

En principio, según la misma fuente que consulto, se detalla que a nadie del lugar, se le ocurre, que se sepa, tomar fotografías de restos del siniestro, así como del cadáver. Tampoco según se lee, hay constancia de autopsia al cadáver marciano al que si se le hico una conservación cadavérica.

Otro de los inconvenientes en el trasfondo de la noticia, es que el locuaz periodista, es un comerciante de la zona aficionado al plumier. Teniendo en cuenta que el lugar no tenía una economía muy boyante, aprovecha la ocasión para inflar un poco (por decir algo), la noticia con sus lógicas miras.

Lo cierto es, según se dice, que los hechos ocurrieron. Y que cadáver hubo ya que el emplazamiento de éste es conocido. Marciano evidentemente sabemos que no era. Una nave alienígena procedente de un lejano planeta y que viene a estrellarse contra un molino… pues ustedes me diréis.

La autoridad supongo que haría las averiguaciones pertinentes y el caso quedó en el recuerdo por el artículo del periodista aficionado. Que dio más palabra al suceso que las que en realidad merecía. Quién fuese el piloto seguro que nunca lo sabremos. A fin de cuentas, no es el único ser humano en fallecer en trágicas circunstancias y que nadie reclama su cadáver.

Fuentes consultadas:

Las 100 noticias más increíbles y sorprendentes del mundo. Jordi Bordas, Editorial ÓPTIMA.
Hechos Inexplicables. Martin Walter, EDICOMUNICACIÓN, S.A.

Fotos extraídas de diferentes páginas Web.
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